La Coctelera

Contraluces... paisajes de Galicia

26 Abril 2009

ALLARIZ

A los que no hayáis visitado Allariz, en la provincia de Orense, permitidme que os lo recomiende encarecidamente porque se trata de una villa que no os dejará indiferentes.  A mis ojos destaca algo que no es, desgraciadamente, muy habitual en Galicia: el orden urbanístico. No en vano recibió en el año 1994 el Premio Europeo de urbanismo por la "ordenación y recuperación integral del conjunto histórico de Allaríz y su rio". Todo un modelo a seguir.

Para los amantes de la fotografía Allariz y su rio constituyen un interesantísimo motivo fotográfico. Pasear cámara en ristre por su casco histórico, rodeados de piedra en cada calle, en cada plaza, es un enorme placer.

 

 Pero es el rio el gran protagonista. El Arnoia detiene su ímpetu en Allariz y sus aguas se amansan creando un espacio de ocio maravilloso. Tal vez un día el rio gritó que le detuvieran para que sus aguas pudieran deleitarse y deleitarnos con el reflejo de  las viejas piedras del puente de Vilanova.

Sea como fuere, la obra del hombre para detenerlo fue maestra.

A Ponte de Vilanova es desde mi punto de vista un motivo fotográfico de primer nivel. Estas dos son otras perspectivas que nos ofrece

 

 Y un consejo, cuando añoremos un fin de semana de tranquilidad y armonía... recordemos que siempre nos quedará Allaríz.

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5 Marzo 2009

Presentación

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10 Enero 2009

El Roncudo, un lugar de sensaciones.

En la villa marinera de Corme, situada en Concello de Ponteceso (A Coruña) y podríamos decir que en el corazón de la Costa da Morte, se encuentra el Cabo del Roncudo, un paisaje de mar duro, de viento, de luz y sonido.... de sensaciones, un lugar de Galicia que merece la pena visitar en más de una ocasión.


Debe su nombre al sonido que provocan las batientes y constantes olas contra la roca granítica característica de Galicia, una roca que sirve de morada a uno de los frutos del mar más codiciados y que aquí en el Roncudo alcanza su máxima virtud. Hablamos claro está del percebe, ese extraño ser que nos hace sentir en la boca todo un cúmulo de sensaciones de intensidad comparable a las que transmite el lugar del que proceden los mejores, el Cabo del Roncudo.



Nada más llegar a través de la estrecha pero bien asfaltada carretera que une el pueblo de Corme con el Cabo, uno se da cuenta de que está en un lugar especial, aminora la marcha del coche y deja que sus ojos paseen la mirada a través del cristal. Llama la atención el faro, pequeño, tan sólo 11 metros de altura, y de arquitectura simple, pero ubicado en el lugar correcto. Admite muchos puntos de vista, pero yo me quedo con este, con su estrecha senda de asfalto desgastado por la intemperie y el nublado cielo de fondo.


En un día de viento y frio, bajarse del coche es un reto, pero necesario para sentir la dureza de esta costa y para acercarse a los verdaderos iconos de este lugar, y posiblemente de toda la Costa da Morte: las famosas y archifotografiadas cruces del Roncudo. Contemplarlas sobrecoge.



Cuando las ves por primera vez te preguntas sin son un testimonio del pasado o un presagio del futuro. Ofrecen un matiz emocional más en un paisaje ya de por si abundante en emociones.


Sin duda advierten, pero son también memoria de percebeiros que dejaron su vida en un trabajo seguramente excitante pero extremadamente peligroso, en el que siempre hay una ola al acecho del descuido, o del paso mal dado, para robar para siempre la vida.

Definitivamente este conjunto paisajístico, en el que se entremezclan los elementos naturales con los sentimientos, el viento y el sonido del océano con el respeto y la memoria, es un lugar que debe ser conocido, y desde aquí animo a ello, porque a buen seguro esa parte etérea de nosotros que llamamos alma lo agradecerá.

Tags: faro, cruces, roncudo

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13 Marzo 2008

II Rally fotográfico Costa da Morte

De nuevo en la Costa da Morte, de nuevo con cámaras y trípode, esta vez convocados por los amigos de Fasgana (Asociación de fotógrafos de naturaleza de Galicia), de nuevo compartiendo un sábado para el recuerdo, con gente estupenda. Días de esos que se hacen cortos. Estos fuimos algunos de los asistentes:

En esta ocasión la jornada tuvo tres etapas, tres lugares entre los que sería complicado elegir para visitar en primer lugar.

La primera etapa fue el puerto de Quilmas, un puerto natural a los pies del monte Pindo, esa montaña de piedra que los celtas convirtieron en su olimpo.

El puerto tiene fondo arenoso, y con la marea baja se convierte en una pequeña playa en la que las barcas quedan fondeadas, a la espera de una nueva pleamar que las devuelva a su medio natural. Mientras tanto, ya sea sobre el agua o sobre la arena, se convirtieron en un motivo fotográfico del que dimos buena cuenta.


Algunas ya cumplieron su ciclo y ahora son un testimonio del pasado. Cuantas historias se habrán vivido en esta de la imagen. Mirándola, así, sin color en sus tablas, con su interior lleno de la arena que el viento ha depositado, es fácil imaginar alguna pequeña historia. La pesca que habrá transportado, el frio que habrá pasado en esta dura costa, y los momentos que ella y su patrón habrán vivido en la soledad de este mar del Finisterre.


Pasamos toda la mañana en este pequeño pero precioso puerto de Quilmas, hasta que llegó la hora de comer. Lo hicimos en el pueblo de Cee, treinta y tantos a la mesa. Como ya señalé en otra ocasión un gran momento el de la comida, un momento de descanso, de charlas y de risas.

Tras la comida llegó la segunda etapa, con Juan Louro de anfitrión, al que tuvimos el placer de conocer en este día, nos fuimos a ese mágico lugar, que muchos ya conocíamos, donde hace años desembocaba el rio Xallas en una cascada espectacular que hoy desgraciadamente no podemos ver nada más que en días señalados.

Aún así, la sagrada montaña de los celtas tiene tatuado en su piel el tiempo en que la única luz que existía era la del sol, y el agua era libre.

Por cierto, un dato que me resultó impresionante y que me reveló Juan Louro, esa piscina que se puede ver en la foto anterior tiene una profundidad de....... ¡VEINTICINCO METROS!

La tercera y última etapa fue maravillosa, tocaba mar de nuevo, tocaba playa, ¿y que playa?, pues puestos a elegir, por qué no la mejor, la más grande, y nos fuimos a la gran playa de Carnota, a una zona llamada Boca do Rio. Una playa con rocas enormes, rocas que parecen huidas de la montaña sagrada y que encontraron acomodo y paz en el gran arenal.

En la siguiente imagen, al fondo pueden verse los restos de una construcción de mampostería, que debe ser un vestigio de una antigua industria del salazón. Hay varias por la zona.

Y así transcurrió nuestra jornada de fotografía, un sábado para el recuerdo, con gente estupenda compartiendo una afición común. Del lugar poco más hay que decir, sólo una pequeña revelación para los más escépticos que no se creen que hay lugares mágicos, o que nunca los han visto. La gran montaña de piedra, sagrada para nuestros antepasados celtas, de la que muchas rocas huyeron buscando la paz del arenal, o la brisa del Océano, o la caricia de sus aguas, o sabe Dios qué... Pude ver algunas empeñadas en hablarnos...

....y otras que cerraban los ojos para dar un beso

Quien piensa aún que no existen lugares mágicos.... que las rocas del Pindo no tienen alma...

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14 Febrero 2008

A Seimeira de Vilagocende

Baleira, A Fonsagrada y Negueira de Muñíz son los tres municipios que conforman la comarca de Fonsagrada, en la provincia de Lugo. El segundo de ellos, A Fonsagrada, que da nombre a la comarca es el más extenso de la Comunidad Autónoma de Galicia, y en él se ubica la Seimeira de Vilagocende.

La primera vez que visité ese lugar fue con los amigos Carlos y Pablo Briones en julio de 2007, un día de mucho calor y con una luz demasiado fuerte para hacer fotografías medianamente decentes. Así es que se imponía la necesidad de regresar. Y eso es lo que hice el pasado día 9 de febrero de 2008. Las cosas fueron mejor.

Al llegar al pueblo de A Fonsagrada, en el centro, hay que coger una carretera muy estrecha a la derecha que nos lleva a Vilagocende. Tres kilómetros más abajo aparece una señal de desvío hacia la derecha que nos anuncia la Seimeira, que es como llaman pora aquí a las cascadas. El camino es de tierra y muy estrecho, cabe el coche pero reza para que no suba otro. Desde este camino las que veis abajo son las primeras visiones de la Seimeira.

El rio Porteliña se desploma por un desnivel de 50 metros de altura casi completamente vertical, que hace de esta cascada la más alta de Galicia probablemente. El espectaculo visual y de sonido es maravilloso.

La humedad y el viento que levanta la caida del agua hacen que la sensación de frio se acrecente. Hay que andarse con ojo con el equipo porque es fácil resbalar en las rocas completamente mojadas.

Al amparo de esa humedad, los verdes son intensos, el musgo cubre los troncos de los castaños y robles que pueblan el lugar, y la vida vegetal y animal se adorna de colores diversos incluso en invierno.

Camino arriba y de vuelta a la estrecha carretera que viene de A Fonsagrada, tras haber dado buena cuenta de un agradecido bocata de jamón con queso y tomate y de haber disfrutado de uno de esos grandes momentos con mi mujer y mis hijos, que me acompañan en este viaje, decidimos que todavía queda tarde para seguir perdiéndonos por estos estrechos caminos de la montaña lucense.

Unos minutos más tarde nos encontramos en un estrecho cañón con una playa fluvial cuyo nombre produce escalofrios: "Praia A Pena do Inferno".

La paz que se respira es total, es un lugar solitario, no pasan coches en horas, de hecho aparcamos en el carril. Un azor es el único y silencioso poblador de la zona. Nos ve y levanta el vuelo con esa majestuosidad con la que vuelan las rapaces. No tengo la cámara armada. Se escapa. Me conformo con ver la playa y disfrutar de los colores de la roca, mientras pienso lo bonito que debe de ser el otoño en estas tierras...

... habrá que volver.

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13 Mayo 2007

I Rally fotográfico Costa da Morte

Pues sí amigos, sucedió el 5 de mayo de 2007. Entorno a las 10:00 AM nos fuimos reuniendo en la cafetería del centro comercial de Coristanco, en fiel respuesta a la convocatoria de Marcos Rodríguez y Carlos Briones. El día amaneció nublado, pero pronto el sol empezó a declarar sus intenciones. Los participantes fuimos los siguientes:

De pie y de izquierda a derecha: Juan Riera, Manuel Alvedro, Miguel A. Veiga, Diego, Antón do Rio, Marcos Rodríguez, Antonio Martín, Jacobo Campuzano y Carlos Briones.
Sentados y en el mismo sentido: Carmen López, Manuel Balea, Lupe Bicos, Olga R. Santín, Carmen Murias, Juan del Rio, Lino, Pablo Briones, Manuel Calvo, Luz y Antonio F. Marín.


La primera etapa de la jornada nos ocupó la mañana en el Espacio Natural Protegido del Cabo Vilán, en el municipio de Camariñas, un espacio de costa lleno de leyendas de naufragios y donde la mano del hombre por fortuna todavía se mantiene controlada. Estuvimos en el cementerio de los ingleses, un lugar donde sigue vivo el recuerdo del naufragio más sonado de esa costa, el del Serpent, el buque escuela inglés naufragado en el año 1890 (ver su historia)

Cerca del cementerio y siguiendo por la escarpada costa se extiende la playa del Trece, una auténtica playa solitaria, de arenas blancas, ideal para perderse en soledad con la sola compañía del viento y el murmullo de un mar duro, o porque no, con una cámara y un trípode. Esto último es lo que hice yo, me alejé del grupo y cargado con el equipo me dirigí a ese arenal que tantas veces había visto desde lo alto, en el camino de tierra para coches que va por lo alto bordeando la costa y desde el que se divisa la playa a lo lejos.

Por el camino me entretuve con el macro y unas hormigas que recolectaban polen:

Luego llegué a la playa, caminé por su arena y me empapé un poco de ese ambiente mágico de agua, viento y soledad, hice unas fotos y emprendí el regreso, un regreso que me deparaba una grata sorprersa. Allí, en medio de la nada y alejados de las miradas del hombre me sorprendieron estos dos ejemplares de lagarto ocelado, los saurios de mayor tamaño que existen en Europa según pude saber luego, y especie protegida.

Tuve que detenerme y tener un poco de paciencia, montar el tele y esperar agazapado. Me sonó el movil en ese instante. Pero parece que el ruido no les afecta. Era mi movimiento el que les hacía esconderse una y otra vez. Pude capturar esta imagen, en la que se aprecia la belleza de estos animales.

Así consumimos la mañana y pusimos dirección a la villa de Cee, a comer. Desde que el amigo Carlos Briones organiza las quedadas, los restaurantes han sustituido a los bocatasy a los churrascos de Manuel Balea. La verdad es que es un momento clave el de la comida, por razones obvias de reposición de fuerzas, y por las animadas charlas que se entablan, risas incluidas, porque es verdad que nos reimos mucho. Hay un magnífico sentido del humor en los participantes.

Por la tarde nos dirigimos a las Caldeiras do Castro. Están en el ayuntamiento de Muxía, un ayuntamiento archiconocido por su romería y por su paisaje marino, también por otros acontecimientos que no deben repetirse nunca máis, sin embargo no por joyas como la que esconde el curso del rio Castro, y que entre todos nos encargamos de fotografiar para difundir al mundo.

Allí tuvimos un percance con un resbalón de Olga que se quedó en un susto y alguna magulladura, pero que cada vez que lo pienso se me ponen los pelos de punta. Gracias a Dios no pasó nada grave.

Con algunas horas de sol todavía nos fuimos en busca de la última etapa, la fervenza de Noveira, en el río Arcos, afluente del Xallas. Está situada a pocos kilómetros de la fervenza del Xallas, en el Ezaro, esa que Marcos Rodríguez y otros tantos echamos de menos y que está bloqueada por el embalse de Ferroatlántica.

Y allí pusimos fin a una jornada apasionante, en la que compartimos una afición común, conocimos lugares nuevos de nuestra querida Galicia, echamos muchas risas y quedamos emplazados para nuevas jornadas de cámara y trípode.

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19 Enero 2007

Muros

La marinera villa de Muros está situada en el extremo norte de la Ría de Muros y Noia, y es la más septentrional de las Rías Baixas. Su privilegiado enclave geográfico y su riqueza histórica la convierten en uno de los municipios gallegos con mayor pontencialidad turística. La ría, las cumbres de hasta 500 metros de altitud que trazan sus fuertes pendientes hasta el mismo pie de la ría y sus maravillosas playas conforman un paisaje que queda en grabado en la retina del visitante.

La imagen siguiente es la vista que puede encontrar el viajero que accede por la carretera de Santa Comba. Posiblemente la más espectacular.

Pero también accediendo por la carretera de Noia se pueden disfrutar maravillosas vistas de uno de los referentes paisajísticos del municipio, el Monte Louro, guardian de la entrada de la Ría.

Para ver más imágenes de Muros pincha aquí

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8 Diciembre 2006

A Fervenza do Toxa

De festival para los sentidos hay que calificar este paraiso que encontramos en el municipio de Silleda, provincia de Pontevedra. El rio Toxa, antes de morir en las aguas del Deza cae por un desnivel de más de 30 metros de caida libre, lo que convierte esta "fervenza" en la de mayor caída libre de Galicia.

El espectáculo está enclavado en un entorno natural sensacional, un bosque de abedules, avellanos, robles, alcornoques, sauces, laureles y madroños que adornan un recorrido que bien merece la pena. Podéis ver fotos del lugar aquí.

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Mi nombre es Manuel Alvedro Silveira. Tras este blog hay una gran afición a la fotografía y un gran amor por mi tierra gallega. Aquí irán apareciendo lugares con encanto de esta maravillosa tierra, lugares que yo conozco y lugares que iré conociendo gracias al intercambio de información y experiencias que pretendo con este blog. Espero que resulte de interés a quien lo visite.

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